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11月24日

"El Contrato Social"

 

            En 1848 Phineas Gage, un trabajador de ferrocarriles del estado de Vermont, casado, con dos hijas y con una personalidad aparentemente normal, sufrió un aparatoso accidente laboral en el que una barra de hierro de un metro le perforó la órbita ocular y le atravesó el lóbulo temporal. Por misterios médicos Phineas no murió y se le extrajo la barra por completo, pero algo en su cerebro cambió. Sufría desinhibición del lóbulo temporal, se convirtió en un hombre polémico, impulsivo, decía todo lo que se le pasaba por la cabeza sin necesidad de filtros algunos. Acabó divorciándose, aislado e irreverente, blasfemo e impaciente al que nadie soportaba, pero lo que descubrieron los médicos que lo trataban es que no era la lesión lo que le hacía decir toda clase de improperios, sino que esos pensamientos siempre habían estado ahí, y la lesión impedía a Phineas filtrar la información. Phineas Gage se convirtió en el caso clínico más famoso de la historia médica por estar considerado como una de las primeras evidencias científicas que sugería que las lesiones en los lóbulos frontales podían alterar aspectos de la personalidad, la emoción y la interacción social.

 

            Es curioso como cada uno de nosotros elegimos a nuestras amistades, parejas y demás coincidencias geográficas, pero con todos y cada uno de ellos suscribimos indirectamente un contrato social, en el que por distintos factores y variables nos comprometemos a no hacer daño a aquellas personas por las que se siente un afecto recíproco, aunque por nuestro pensamiento pasen ideas claramente contrarias a los actos y acciones del prójimo.

 

            La función de nuestro lóbulo temporal es la de filtro mental para no exteriorizar los pensamientos que nos generarían problemas, aunque sean verdad, porque el contrato social nos socializa con aquellos a los que no queremos hacer daño, con aquellos con los que queremos tener una relación, y si no fuera así, si nuestro lóbulo temporal no filtrase todas nuestras ideas y las eligiera como válidas para expresarlas al exterior, no habría quien nos aguantase.

 

            Por eso la extremada sinceridad está sobrevalorada, porque nadie en sus relaciones con los demás es totalmente veraz, procuramos elegir aquellas palabras e ideas que gusten y agraden a nuestros seres cercanos, y sin embargo, se da la paradoja que para aquellas personas con las que no tenemos trato, ese contrato social no existe, nos da igual escupir ideas que desagraden o molesten, porque no tenemos vinculación con esa persona. Solemos ser más sinceros con aquellas personas que no nos importan, que con aquellas por las que sentimos afecto.

 

            El contrato social es una necesidad en la sociedad que vivimos, porque se trata de mantener felices a aquellos a los que quieres en una pseudo-mentira oculta en tu pensamiento, y como sólo está dentro de nuestras cabezas, no hay pruebas para que te tachen de falso, sólo si nos clavan una barra de hierro en la cabeza deberemos de preocuparnos. Phineas prefirió morir en ese accidente, porque su vida posterior fue la de un desgraciado que aunque quería, no pudo mantener su trabajo, ni a su esposa, ni a sus hijas y acabó sus días sin ninguna clase de relación social, porque había roto el contrato.

 
Elías Alonso Aparicio
7月17日

El Bien y El Mal

                                      Es época de abstracción y de diversión, y sé que no es lo que os apetece hacer, pero dejadme unos minutos de vuestro tiempo para dedicarlo a una reflexión que se remonta más allá del pensamiento. Mucho más lejano que la existencia de la religión o de las culturas, aunque todas ellas han querido realizar teorías sobre el concepto del Bien y del Mal. La mayoría de los seres humanos piensan que existe el Bien absoluto, ya que tienen la creencia de un ser superior que es benévolo y bondadoso, pero tal pensamiento lleva también a creer en la existencia de un antagonista propio que en multitud de culturas lo han denominado de otras mil maneras distintas, y de esa manera dejamos en manos de un poder más poderoso que nosotros la repercusión de nuestros actos.

                                       Los menos, pensamos que tanto el Bien como el Mal son hechos y actos realizados por las decisiones del hombre, pero esto lo único que hace es generar mucha más controversia sobre lo que está bien o sobre lo que está mal, sin ponernos de acuerdo en tales conceptos y que hoy más que nunca estamos muy lejos de acercar posiciones.

                                       Lo que nos ofende del homicidio (aún el aprobado por la Iglesia o por el Estado) es que, como el suicidio, también altera el orden. "La vida tiene sentido y valor", decía un cartel en una marcha contra las guerras, las ejecuciones, el aborto y la eutanasia. Pero los que defienden el derecho del Estado a hacer la guerra y a ejecutar a los criminales, con frecuencia condenan el derecho a "optar" o a la "muerte digna". De la misma manera que quienes están a favor del derecho a abortar y del derecho a morir salen en manada a protestar contra Vietnam, la Guerra del Golfo y la inyección letal al asesino en serie.

                                      Más sutiles y perturbadoras resultan las verdades de que las guerras se han luchado más por codicia y por gloria que por causas humanitarias, que el aborto ha sido utilizado al servicio de agendas sexistas, racistas y clasistas, y que la eutanasia ha sido a veces el tenue velo tras el que se ocultan el genocidio, el abuso, la negligencia y el homicidio. Ninguna de nuestras opciones ha sido "buena". De manera que las grandes divisiones del medio siglo pasado y del siguiente parecen estar basadas en la contemplación de la Vida y la Muerte: cuándo la una se convierte en la otra y bajo la responsabilidad de quién.

                                       El avance de la tecnología coincide con nuestra pérdida de apetito por las cuestiones éticas que debían considerar las implicaciones de estos nuevos poderes. Hemos desdibujado las fronteras entre ser y dejar de ser, gracias a una tecnología que nos dice Cómo Funciona, pero no Qué Significa. También hemos dejado de confiar en nuestros instintos. Si sentimos que algo anda Mal, nos avergonzamos de decirlo, igual que cuando sentimos que está Bien.

                                       En nombre de la diversidad, una idea se considera tan valiosa como cualquier otra; cualquier tontería tiene derecho a un foro, a ser escuchada por toda la audiencia, a que le asignen el mismo tiempo. La realidad se acomoda a la medida de la persona o de la situación. Existe "su" realidad y "mi" realidad, la verdad tal como "ellos" la ven; pero lo que es real y verdadero para todos nos elude.

                                      Construimos nuestras preguntas personales en términos de lo legal y lo ilegal, de lo políticamente correcto o incorrecto, de lo funcional o disfuncional, de cómo afecta a nuestra estima o nos pone en contacto con nuestros sentimientos, o cómo sirve para las próximas elecciones o para la votación sobre la tasa fiscal, o según cómo responda el mercado. Y aunque es posible manejar negocios de todo tipo de esta manera para beneficio relativo de todos los involucrados, las Grandes Preguntas, las Preocupaciones Existenciales, los asuntos de Vida y Muerte, requieren nuestros mejores instintos, nuestras intuiciones más agudas, nuestros razonamientos más iluminados y una honestidad inspirada en nuestra participación, no en un partido o en un sexo o en una religión o en un interés especial o en una etnia, sino en nuestra participación en la raza humana. Y en este punto, el diálogo parece ser extrañamente silencioso. ¿Será posible que estemos demasiado ocupados, que no nos importe? ¿Acaso estamos dispuestos a dejárselo a los expertos?

Elías Alonso Aparicio

5月17日

Planteamiento Equivocado

 

Quizás sea la edad, el Sol o esta evidente Primavera la que me haga pensar esto, pero lo que sí es cierto es que es mala época para reflexionar. Cuesta un poco más ponerse delante del ordenador y plasmar lo que uno piensa con un mínimo de cordura y talento (si es que alguna vez tuve una pizca de las dos). Y es que hace demasiado bueno como para enclaustrarse en la soledad que tantas veces he halagado y tanto me ha dado. Porque la soledad es una de las pocas herramientas de las que disponemos en cuanto nacemos, las demás las cogemos por el camino, para poder completarnos como seres racionales y no depender de una manera absoluta de la masa, poder tener un juicio propio, un sentido común, un conjunto de ideas y valores que pongan límite a esta sinrazón en la que estamos viviendo… Un montón de elucubraciones estúpidas que escribo por culpa del paso del tiempo, el calor o esta estación que cada vez está más cerca del solsticio de Verano.

 

Y ya veis que no he sido capaz de echarme la culpa a mí mismo por tal correlación de insensateces, ya que una cuestión antropológica nos evita, tanto para lo bueno como para lo malo, que nos hagamos cargo de nuestros errores (y a la vez de nuestros aciertos), atendiendo a cierto guión predeterminado llamado destino, que ya me dirán a mí quién lo escribe porque se ha lucido del todo, atándonos de pies y manos en nuestras tareas, en nuestros logros y en nuestros fracasos.

 

Eso sí, con esta seña milenaria nos hemos quitado de encima la presión y la obligación de decidir por nosotros mismos, asintiendo a la idea de que lo que tenga que pasar llegará sin un atisbo de esfuerzo y talento de nuestra parte. La inhumanidad de este pensamiento ha calado hondo en las masas ignorantes (quien se sienta aludido, ya sabe por qué), que han dogmatizado la vía del destino por ser la que menos trabajo requiere y por ser la más fácil de adoptar.

 

Porque es infinitamente más asequible culpar a un ser superior de todas las cosas malas que pasan que juzgarte a ti mismo por ser lo que llaman ahora un “Ser Humano” (siempre me río cuando escribo ese término), un ente aletargado que se autodestruye a la misma velocidad con la que se cree superior. Seremos piezas de un tablero de ajedrez en el que un guionista de cine negro americano juega con nosotros, así nuestras espaldas no cargarán con el peso de la responsabilidad.

 

Y es al final de nuestra existencia cuando nos damos cuenta que todo ha sido una farsa, que el tiempo que hemos desaprovechado esperando que el destino nos marque con su cruz no volverá jamás, que nos arrepintamos no sólo de lo que fue, sino de lo que no fue y pudo ser, rememorando imperecederamente aquellos recuerdos que hacen que nuestro corazón pese.

 

Pero no todo es tristeza y melancolía, también lo bueno que nos ha pasado y que nos tiene que pasar es obra de nuestro esfuerzo, de nuestro ímpetu. Las Pirámides no son obra del destino, ni el mayor de los ingenios es una casualidad, ni siquiera el amor que podamos sentir en nuestras almas son designios de un poder superior. Nos lo hemos currado, todo lo que ha pasado, y cuando miro a mi alrededor, hemos tenido que hacer muchas cosas mal.

 
Elías Alonso Aparicio
 
  
Iva Zanicchi - La Riva Bianca, La Riva Nera
5月4日

"uNa TaRDe eN La CaFeTeRía"

 

Hola a todos:

Esta vez permitidme el lujo de no maltratar vuestras conciencias con mis perversas teorías de la tristeza universal, para comentaros mi última acción literaria (si es que a lo que yo hago se le puede llamar así). El texto que os propongo es un microrrelato que escribí para el 2º Concurso de Microrrelatos de FNAC con el tema principal de "El Libro", con un máximo de 150 palabras y en los que han participado 1.094 textos. También deciros que no he acabado ni mucho menos de los primeros, y también que me lo publicaron de mala manera, pero estoy orgulloso de haber participado por primera vez en un concurso de esta clase. Espero que os guste, al igual que a mí me gustó escribirlo.

Una Tarde en la Cafetería

Me siento en mi cafetería preferida, saco un libro:

Portada:

Primer y único contacto con el soporte de la experiencia. Un mundo de colores que impregnan la historia escrita.

Presentación:

El fuego de mortero silba cada vez más cerca mientras me atrinchero en la primera línea. Alzo la vista, observo una bandera con la esvástica. Mi fusil en la mano, mi orden es avanzar, pero estoy cubierto de arena. ¡Maldita playa!.

Nudo:

Las letras fluyen en mi pluma mientras escribo sobre las pupilas de mi amada. No me conoce, pero alguna vez tendrá que advertir al amor de su vida. El tintero está vacío. Una contrariedad para la pasión.

Desenlace:

Siete capas de ropa térmica evitan que me congele, mientras observo en la brújula que hemos llegado al Sur magnético del globo. Ahora hay que volver.

Contraportada:

Otro libro con café, por favor. Me quedan mil experiencias por vivir.

 

Elías Alonso Aparicio

4月22日

"uNa De TaNTaS CauSaS"

 

Son muchos días mordiéndome la lengua (sin envenenarme) y reprimiendo muchos de mis pensamientos, porque yo mismo los consideraba propios de la irracionalidad de los sentimientos que acojo en mi interior, y he intentado por todos los medios a mi disposición renegar de ellos como alguien que olvida su pasado tormentoso, pero mi deber es preguntarme el motivo de ciertos males, de tanto odio que inunda las mentes (no me atrevo a escribir corazón porque estoy seguro de que carecen de él) de muchas personas.

 

Los científicos debaten sobre la existencia de un gen que existe en todos los seres humanos que incita al odio hacia las demás personas, pero estos cromosomas permanecen dormidos en aquellas personas que no tenemos cierta predisposición al mal. No seré yo el que niegue esta teoría científica, pero como soy un negado para estos conocimientos me centraré en describir la fisonomía y la psicología de estos seres deneznables.

 

El matemático John Allen Paulos recuerda que alguien le preguntó a San Agustín qué hacía Dios antes de crear el mundo, y el santo replicó: “Estaba creando un infierno para la gente que pregunta cosas como éstas”. Admitiendo que el Gran Relojero hubiera creado la materia, las leyes de la física y el orden natural de las cosas, también cabría preguntarse por qué somos como somos y por qué existe el mal en el mundo si todo es el producto de una creación divina. Leibniz admitía que Dios tenía la posibilidad de haber creado mundos infinitamente distintos, pero concluía que tiene que haber una «razón suficiente» para que hubiera optado por crear la realidad en la que vivimos. Leibniz venía a concluir que Dios no se equivoca porque lleva la Razón en sí mismo como un atributo esencial, pero ello no deja de ser una explicación redundante que no me convence. ¿Si Dios es racional y bondadoso, cómo es posible que haya creado un mundo en el que existe la maldad y la injusticia?

 

Hay siempre un abismo infranqueable entre ese Dios de Santo Tomás, Leibniz o Descartes, y la pura contingencia de la existencia humana, sometida a los dictados del azar. Estamos condenados a no entender lo fundamental y eso me produce una gran frustración porque significa que no podemos comprender el sentido de nuestra propia existencia, la peor de las maldiciones. ¿Es acaso éste el pecado original del que habla la Biblia?

 

Muchas veces no comprendemos la procedencia del odio de ciertas personas, y realmente creemos que el mal que producen es de forma gratuita, que no llegamos a encontrar el motivo de esas acciones perversas, pero siempre existe un motivo, cada efecto tiene su causa y viceversa, otra cosa es que no tengamos sabiduría sobre esa causa, pero siempre la hay, aunque sea una solemne soplapollez. Suelen ser personas egocéntricas y narcisistas que piensan que el mundo debe girar en torno a ellos como si fuera una realidad innegable, y como suele pasar, esa realidad en las que ellos creen se torna en desilusión y frustración.

 

La impotencia que sienten por ver sus deseos pretenciosos tirados por la borda les impregna de un falso derecho a la venganza, y se atribuyen la necesidad de impartir lecciones a las personas que les rodean, pues perdonad por mi intromisión pero ahora seré yo el que os aleccione: No somos nosotros los odiados los que tenemos un problema, sino aquellos que sienten el odio en la cima de su mente (sigo sin utilizar corazón, ¿os fijasteis?), porque ese sentimiento anula todos los demás, incluyendo cualquier intento de racionalidad, porque todo deseo de venganza es mucho mayor que la intención de acometer actos bondadosos. Aún con todo esto, no creo que aprendan nada.

 
Elías Alonso Aparicio
 
 
 
Shakira - No
4月6日

LoS MoMeNToS eSPeCiaLeS

 

Resulta de lo más extraño como sólo ciertos momentos de nuestra vida se retienen en nuestra mente de manera imperecedera, y otros los olvidamos para nunca más volver a saber de ellos. En la mayoría de las ocasiones, esos recuerdos resultan ser los acontecimientos más calamitosos de nuestra vida, aquellos por los cuales nos avergonzamos y en los que la misma definición del propio Ser se desbarata y extingue cualquier resquicio de orgullo y amor propio. Quizás sea por esa vergüenza ajena y propia, que es el primer sentimiento que experimentamos cuando nacemos, la causante de la predominante persistencia mental de esos recuerdos desastrosos. Aunque aquí hay teorías como cabezas pensantes.

 

Sin embargo, con aquellos sucesos objetivamente agradables, felices y espectacularmente alegres ocurre algo bien distinto, como una escala sentimental con respecto al tiempo, y conforme nos vamos alejando temporalmente de ese acontecimiento, la sensación de felicidad se va reduciendo, incluso con el recuerdo predominante en la mente, no llegamos a sentir, ni de lejos, lo que experimentamos en el momento de la acción.

 

Quizás juegue en nuestra contra (siempre de manera mental) aquellos sentimientos que nos son indelebles en el Ser Humano. Porque cuando recordamos algunos Momentos Especiales de nuestra vida siempre ha sido bajo el amparo de la melancolía, aquella amiga que nunca se separa de nosotros y nos recuerda en multitud de ocasiones que un día fuimos más jóvenes, más valientes, más felices (aunque la felicidad se escapa en cuanto se siente), más fuertes. Conforme va pasando el tiempo la nostalgia llena esos recuerdos y la felicidad se queda en un segundo plano. Aunque espero contribuir un poquito más a esa felicidad con este artículo.

 

Realmente porque hacía muchísimo tiempo que la sensación de alegría no me embargaba el corazón de esa manera, una felicidad prolongada que se tradujo en unas 36 horas de continua demostración pasional en una fiesta que podría pasar a la historia por su desmesura, pero lo hará por la gente tan extraordinaria que participó en ella.

 

Hace ya muchos años alguien me dijo que no se nos recordará por lo que somos, ni siquiera por lo que hacemos o hemos hecho, sino por las personas que al final de este camino minado permanezcan a nuestro lado, y en eso Juanjo e Isa deben estar orgullosos. Hace mucho tiempo, así es. Ya la melancolía juega su papel determinante en mis palabras, pero fue espectacular y grandioso tener reunidos a (casi) todas las personas y “personajes” que los quieren, los que ya son parte de mi familia.

 

Realmente me falta la virtud y el talento para describir las dos grandes jornadas que vivimos el 28 y 29 de Marzo, lo intentaría pero quedarían grandemente desprestigiados por un aficionado, los que estuvimos allí todavía nos miramos con cierta complicidad, como sabiéndonos partícipes de tan enorme éxito, y no me gustaría que se perdiera jamás la luz que desprendíamos en cada gesto, en cada foto, en cada ciclo de celebración, como no queríamos que se acabará, pero se acabó.

 

No sin desearles a Juanjo (mi hermano) e Isa (mi actual cuñada) una vida espectacular juntos, aunque creo no conocer al uno sin el otro, no podría definir a Juanjo sin nombrar a Isa, y desde luego no podría hacer lo mismo con Isa sin nombrar a Juanjo. Ellos tienen la convicción de que el amor es para toda la vida, pero aunque eso no sea cierto… ¡joder, qué mentira más maravillosa!

 

P.D.: ¡¡¡Elena!!! ¿¿¿Qué hacemos con las botellas que robaste en un botellón gratuito??? Están en mi coche, pero si la policía pregunta estaban ahí cuando lo compré.

 
   
Mika - Happy Ending
  
Elías Alonso Aparicio
3月18日

Cuestión de Tiempo

 

Y parece que fue ayer (esto es una cosa original mía). Lo cierto es que el tiempo pasa sobre un blog de forma distinta a como pasa sobre un matrimonio, por poner un caso, en el que los inicios del amor parecen a menudo pertenecer a otra edad e incluso civilización. El día a día del blog tiende a convertir lo que sería una sucesión y un periodo en un único día, el de hoy, en lo que se está escribiendo, en el post de este momento. Es raro, pero es como si el tiempo se reabsorbiera en un presente absoluto. Podría explicarme mejor, lo que pasa es que no sé. Y, además, como hay talento entre vosotros, seguro que me encuentran una tesis para el tema del tiempo y nuestro manejo del ciberespacio o como se llame.

 

Porque conforme pasan los años, lo que objetivamente cambia es el concepto que tenemos del tiempo y como los días son más cortos conforme nos vamos haciendo mayores. Quizás es la única parte de nuestra vida en la cual el relativismo tiende a convertirse en teoría, pero en este punto es donde tenemos que dejar de reprimirnos por el avance rápido de las manecillas del reloj. Y es que en muchas ocasiones creemos que estamos perdiendo el tiempo, sobre todo al alcanzar cierta edad, porque la mayoría de éste lo pasamos trabajando, y como parece que eso es imperturbable y seguiremos teniendo que trabajar para subsistir (unos mejor que otros), nuestra dedicación se centrará en aprovechar el tiempo que nos queda.

 

¡Ojo! No estoy hablando de ese “carpe diem” que a todos les gusta proclamar y que se ha convertido en lema de una ignorancia social cada vez más globalizada, sino en saber dedicar el tiempo en aquello o con aquellos que realmente nos merezcan la pena. Encontrar a personas especiales cada vez es más difícil, individuos que con su sola presencia aligeraban la pesadumbre del vivir (frase de Julián Marías) y con las que tienes la sensación de nunca perder el tiempo con ellas, y es con esta gente con la que yo decididamente dedicaría el poco tiempo que tengo, sin hacer locuras (que ya las he hecho) y con un signo de admiración más que respetable.

 

Porque cuando las horas que tenemos a nuestra disposición se reducen a la mínima expresión, gastarlas con quien no merece la pena es una solemne estupidez, como solemnemente estúpidos son los que tienen demasiadas horas y las malgastan en acciones inmorales  y en compañías totalmente reprobables.

 

Y es que todo se reduce a una cuestión de tiempo, de lo que realmente seamos capaces de hacer con él, cosas maravillosas que se han perdido, como el gusto por las cosas bien hechas que se demuestra por la desaparición de la artesanía, porque existe una desvalorificación identificativa, es decir, que la gratificación que proporciona el tiempo bien empleado ya no está en el orden del conocimiento, sino en el de una identidad empobrecida y desligada de la objetividad.

 

Pero más allá de los trabajos y los días hay que decir que cientos de personas han desfilado ya por este ventanuco, y que el blog ha dibujado, un tanto inconscientemente, el rostro de la realidad de los últimos años, de las guerras a la crisis, pasando por esos tiempos embobados y al cabo espeluznantes del infinito progreso personal. En la somera retrospectiva que he hecho en estos días, en sentido homenaje a mí mismo, he visto el paisaje desde lo alto, desde donde lo azul se vuelve negro, y me ha parecido que estaba bien hecho.

 
Elías Alonso Aparicio
 
   
 
Aerosmith - Dream On
2月25日

Un Problema de Elección

 

Llevo varias semanas intentando calmar mi estado de ansiedad, y como bien me dijo alguien, cuando tengas la sensación de tirarte al barro, agarra tu ánimo hasta la siguiente salida de Sol, y si sigues manteniendo ese impulso conviértelo en realidad. Pero creo que ya he aguantado lo suficiente, creo que he visto pasar alguna que otra Luna antes de decidirme a escribir lo que creo me ocasionará bastantes enemigos, pero esa posibilidad ya estaba en mi mente cuando empecé a escribir de forma pública.

 

Vivimos en la Era de la Información (o desinformación dirían algunos), en la cual podemos tener acceso a todo lo que pasa en el mundo desde cualquier ordenador, nunca jamás antes en la historia se han publicado tantos periódicos de distintos ámbitos y connotaciones políticas, con un solo clic de mi ratón puedo leerme el Quijote (aún dejándome dos dioptrías en la pantalla), la sabiduría de los últimos dos mil años la tenemos al alcance de la mano, sólo es un problema de elección entre hacerlo o no hacerlo.

 

Quizás el problema sea ese, que el poder de elección nos ha dado también el derecho a denostar y asquear ese conocimiento que tenemos a nuestro alrededor, ansioso de ser revelado, hoy más que nunca servido en bandeja de plata para nuestro deleite personal y mental. Se nos ha ofrecido ser mejores en todo, y lo hemos apartado como el niño que rechaza las coles de Bruselas en el plato de comida, porque el relativismo de nuestro tiempo no juzga a aquellas personas que no salen de casa sin su libre albedrío, las cuales no paran ni un solo instante en juzgar si sus actos son poco morales o imperturbablemente reprobables.

 

Ejemplos, hay millones: Qué le pasa a un país como Inglaterra que humilla públicamente a la ganadora del Trivial televisivo Gail Trimble con adjetivos como “petulante”, “zorra viciosa” pasando por “snob con dientes de caballo”, “engreída” y “loca”, y sin embargo encumbra a los más grandes altares a un personaje como Jade Goody por vender lo poco que le queda de vida tras su paso por un reality que la hizo famosa por su estulticia, y que fue su propia ignorancia la que le hizo sobrevivir a la fama efímera que la acompaña.

 

Seguimos siendo capaces de una ferocidad sin límites. Una barbarie ancestral permanece en nuestros inconscientes. Si no lo creen, miren a ésos que quieren linchar a los asesinos de Marta en la puerta del juzgado. La inclinación a la matanza tal vez apenas haya cambiado durante nuestra residencia en la Tierra. Sí ha cambiado el estilo. Miguel no es Pascual. Dice Pascual Duarte: «Yo, Señor, no soy malo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer, y sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuéramos cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: la muerte». Pascual es la España agraria. Miguel, la sociedad de la comunicación. Pascual mata a la yegua, mata a la perra porque le molesta su mirada, mata a navajazos a su madre. Miguel asesina a una preciosa adolescente. Mata a una estrella por celos, por resentimiento. En Pascual asesina un yo salvaje, ignorante. A Marta la mata un idiota narcisista que ha tenido la oportunidad de pertenecer a la generación Einstein y se ha quedado en el suburbio del lenguaje apache y el torso desnudo. Ni es más listo, ni más rápido, ni más preparado, sino más psicópata. Así hay muchos. Papás, mirad los blogs. Los padres de esta generación nacida para chatear y trallar siguen en la inopia, en la carencia moral.

 

Esos ojos verdes, la camiseta donde pone Tarifa, es el retablo de una generación. El piercing no oye los sermones. Pero es necesario que les den a los adolescentes algo más que el móvil y les dejen chatear con homicidas en la almohada del mal. No es el destino el que nos varía como si fuéramos cera, sino la educación que, desde los griegos, es darle al cuerpo y al alma toda la belleza de que son susceptibles.

 
Elías Alonso Aparicio
 
    
 Leona Lewis - Better In Time
2月15日

“Si Buscáis Una Pregunta, Yo Tengo Otra Respuesta”

 

Sí, es sábado 14 de Febrero y hace varias horas que el Sol ya no alumbra esta parte de la Tierra, y si os estáis preguntando lo obvio, la respuesta es otra afirmación. Los motivos de porqué estoy en casa solo en una fecha tan señalada son tan numerosos como aburridos de contar, y no es cuestión de hacer esto demasiado personal, que la gente ya me lo recrimina demasiado.

 

Aunque debería de estar prohibido dejar a una persona como yo sola en un momento como éste, puede que me dé por pensar, y mucho peor aún, por escribir, entonces es cuando todos salimos perdiendo y os preguntáis por qué no me sacasteis de casa ese día. Insensatos. El hecho de pensar y escribir no es tan malo como pueda parecer, la cuestión es sobre lo que uno pueda llegar a pensar, y cómo ha derivado la vida para terminar así, desde el principio de nuestro nacimiento, nuestra primera bocanada de aire, incluso nuestro primer instinto marcan nuestra personalidad.

 

Nuestro primer sentimiento tras el alumbramiento es el de la vergüenza, propia y ajena. Una vergüenza que en los primeros años se condensa y nos constituye entre los otros. Lo que hacemos con esa vergüenza es lo que termina definiendo el carácter personal, digamos. El segundo tiene que ver con la mentira y las distintas maneras en que, gracias a ella, obtenemos la felicidad, errática y contingente. En el placer y en los hechos felices hay una falsedad intrínseca, una mentira hacia adentro y una mentira hacia fuera. Finalmente, las mentiras no importan demasiado, pero no vale ocultarlas o justificarlas.

 

Porque más de una vez hemos hablado aquí de la felicidad y la dicha de sentirnos felices, una sensación en la que muchos de tus sentidos se adormecen mientras otros crees que aumentan analíticamente, obviando todo conocimiento de mal o de angustia ante la inevitable tragedia que nos depara esta vida.

 

Un poco más allá, la vida nos depara un cierto grado de ceguera, pues para amar necesitamos volvernos algo ciegos, aunque lo más duro es admitir que los que nos aman lo hacen por el mismo motivo, su ceguera propia. De ciego en ciego, los amores (paternos, filiales, sexuales) van tejiendo el tapiz de nuestra biografía y también con esos hilos escribimos el relato que nos da sentido, siempre inconcluso, siempre por hacer y siempre escurridizo. En cierto punto del existir percibimos que no somos más que un montón de disfraces superpuestos que arrastramos pesadamente por este peregrinaje, sin deshacernos de ninguno: simplemente se añaden como el cansancio. Y es que el cansancio no es más que el peso de las cosas con las que nos hemos revestido. Al final, efectivamente, volvemos a una infancia algo ingenua y bastante ilusa, pero, con suerte, desnudos y despojados de la vergüenza.

 

Ya concluyendo el periplo, percibimos que el mundo siempre ha sido un lugar opaco al que obcecadamente hemos querido dotar de transparencia, como si pudiera hacernos caso, como si nosotros fuéramos el mundo. Quizás porque la muerte anda pululando muy cerca de mí últimamente, y parece ser que cuantos más seres humanos conozcas tu sabiduría sobre la tragedia aumenta de forma exponencial, como si pudieras ver la gran azada manchada de sangre sobre una capucha que no oculta ningún rostro salvo el de la eternidad. Y, justo en la antesala de la muerte, sobreviene el olvido, una nada feliz y acunada por la falta de recuerdos. Esto era todo. Y no estaba tan mal.

 
Elías Alonso Aparicio
 
     
 
Layla - Eric Clapton
1月27日

El Arte de los Símbolos

 

Volvamos al principio de todo, no al comienzo de este espacio ni a los inicios de mi propia vida, sino a los primeros pasos de nuestra humanidad, cuando se creó el lenguaje y el simbolismo propio de las palabras como medio de comunicación especial que poseemos los seres humanos. Hace pocos días un amigo muy especial me recondujo varias ideas que tenía en la mente sobre este mismo tema. Él me preguntó que cuál era la causa por la que los hombres hablábamos, y yo muy perspicaz le contesté muy tajantemente “porque podíamos”, con mi pragmatismo habitual e intentando hacer un símil sobre por qué un perro se lame los muebles (por no decir testículos), y era porque podía. Pero mi compañero me rectificó muy cortésmente alegando que el ser humano siempre ha tenido la capacidad de simbolizar aquello que queremos decir, y que sin esa evolución mental, la capacidad física de poder hablar no sirve de nada, ya que si no identificamos una palabra con un símbolo creado anteriormente en nuestra mente esa consecución de sonidos que emitimos por nuestra boca no serviría de nada.

 

Qué deciros que la conversación terminó con una discusión por mi parte, porque en ese momento creo que estaría enfadado conmigo mismo y menos ganas tenía todavía de ceder en mis ideas un poco más, pero ante tal exposición de ideas acabé con una disculpa por mi parte y aceptando dichas sugerencias como mías.

 

Por mis pocos conocimientos en este asunto, sé que la lengua y el idioma son unas sustancias vivas, que siempre están en inmensa transformación y cambio, y que el lenguaje siempre expone nuevas y extrañas formas para la expresión humana, pero lo que experimento cada día en mi vida no creo que sean formas modernas de comunicarse, son intentos de asesinato de la propia lengua.

 

Efectivamente, hablamos porque podemos, pero no somos capaces de simbolizar aquellas cosas que decimos. Tantos intentos por adormecernos a nosotros mismos que al final hemos perdido la facultad de hablar bien, y eso que es gratis, sencillo y pienso que divertido. La mayoría de las veces cuando hablo, no puedo construir tres frases seguidas porque a la tercera me están preguntando lo que he dicho en la primera, el simple hecho de leer un periódico se ha convertido en un suceso en peligro de extinción, y entender a la primera un párrafo de cualquier artículo una gran proeza.

 

La propia involución de este simbolismo ha creado mentes dormidas, una sociedad aletargada que sólo se preocupa de ciertos instintos “animales” que deben ser saciados, ya sea merecidamente o de forma injusta como estamos viendo en ejemplos repetidos continuamente por una pedagogía actual que a mí personalmente me causa repulsión y asco.

 

Y me niego a creer que yo soy un privilegiado o alguien superior a los demás por todo lo que estoy escribiendo aquí, porque no hay nada más lejos de la realidad, lo que expongo y no me cansaré de repetir es que estamos en una situación de marcha atrás como nunca antes se ha estado. Desestimando todo lo que nos ha hecho evolucionar, incluso en una faceta que es tan fácil y tan barata de realizar como es hablar bien y escribir sin faltas de ortografía (si encontráis alguna en este artículo luego me dais fuerte).

 

Al fin y al cabo yo también me equivocaba, me creía que todo era la capacidad de comunicarnos, e incluso para eso necesitamos la facultad intensa de la mente para crear símbolos. Seguro que todavía me queda mucho por aprender, pero tengo toda la eternidad para intentarlo.

 
Elías Alonso Aparicio
 
    
 
The Coors - Old Town
1月12日

"Re-Tour" a la Normalidad

 

No nos hemos dado cuenta, pero hemos vuelto a sobrevivir a las Fiestas pese a los malos augurios de las visitas de los fantasmas de las Navidades pasadas, presentes y futuras, aunque en este caso no han cambiado nuestra forma de vida. Sí, efectivamente, seguimos vivos pero con los mismos problemas de siempre. Espero que nadie se hubiera creído que iba a vivir para siempre en el fabuloso y utópico mundo de las rebajas racionales y el exceso de falsa bondad con la que se inunda la superficialidad humana en esas fechas.

 

Nos volvemos a sentar en la rutina de todos los días viendo como los casos pendientes que habías dejado encima de la mesa el último día de Diciembre siguen ahí, y encima sufres tal berrinche emocional que sólo pasará con la horrible cuesta de Enero. ¿Pues no iba a venir Papá Noel para arreglarme los desaguisados del año pasado? ¿Y los Reyes Magos no traían mirra, incienso y oro? Por lo menos con el oro se puede hacer algo importante, pero es que ni siquiera el reintegro de la Lotería.

 

Trágica vuelta a la normalidad, cuando ya quedas mal si felicitas el año a alguien que no has visto desde el año pasado, porque ya no son fechas para congratularse por nada, porque la realidad sigue ahí, el que estaba solo antes sigue estando solo ahora, pero con más sensación de angustia que nunca, el que tenía deudas antes ahora tiene más (la economía la dejamos para otro caso), y el que es un pragmático redomado sigue escribiendo sus insensateces en este espacio, pero con más camisas.

 

A los seres humanos nos da por hacer análisis del año ya transcurrido, de lo bueno que ha pasado, de lo que hubiera podido pasar, de los momentos emocionales que hemos experimentado y los que nos gustaría pasar el año que empieza. De modo que un año menos hasta la licenciatura final. Hay que tratar con lo que se acaba, hay que tratar con lo que empieza y no menos hay que tratar con lo que nunca fue.

 

En el libro egipcio de los muertos uno de los conjuros para reunirse con Osiris en lo eterno y gozar de la libertad absoluta de recorrer los cielos y la tierra consiste en acordarse de lo que no fue (y pudo ser). Las muertes en vida están ligadas íntimamente a eso, y no hay que tener miedo en abrazarse o dejarse acompañar por ellas. Y no nos pongamos líricos o borgianos: las cosas que no fueron no son tantas. Son unas pocas, muy precisas y dolorosas. Pero también las únicas que nos permiten resucitar. Así, muriendo y resucitando, es como debe transcurrir este tránsito que nos ha tocado. Quien quiera creer en ese tránsito, muchos otros prefieren pensar que lo único que importa es lo que hacemos en este mundo, en nuestra vida, porque si esto es sólo una prueba no valdrá de nada lo que estemos haciendo, ya sea bien o mal.

 

Este mismo año, en unos once meses, volveremos a reblandecernos de esperanza, sin que lo que ya sabemos, la experiencia acumulada, sirva de nada. Esta es una de las virtudes de ciertas repeticiones (como decir 'te amo') que, en vez de cansarnos o de vaciarse, muestran en cada ocasión un rostro nuevo, una posibilidad distinta. Lo que prometen y lo que al final dan: he aquí uno de los motivos de esta especie de la melancolía que es la Navidad. Otro es la repetición anual de la promesa y el sentimiento de que no hemos aprendido nada.

 

Aunque parezca que no, estoy deseando que lleguen las próximas navidades, porque así como la desgracia hace discurrir más, la felicidad elimina todo deseo de análisis, por eso es doblemente deseada.

 
Elías Alonso Aparicio
 
  
Counting Crows - Mr. Jones
12月26日

"La FeLiCiDaD iNToLeRaBLe"

 

Estamos inmersos en unas fechas las cuales se utiliza con inmensa y pasmosa facilidad la palabra “feliz” y sus demás derivaciones, exacerbando mensajes de deseo continuo hacia nuestros contemporáneos de algo que puede no beneficiar a nadie. Quizás el desearle felicidad a cualquier semejante no sea lo mejor que hayamos realizado en nuestra existencia, ya que dicha aspiración a tal sentimiento se convierte en una desesperación eterna.

 

Ante estas fiestas que se ciernen, denominadas (quizá por sí mismas) 'felices' y ritualmente cargadas de expectativas, es mi obligación advertir que conviene sustituir cualquier aspiración a la felicidad por la modesta 'imperturbabilidad' o ataraxia, como enseñaban Epicuro y Séneca. Fuera de que el deseo no basta, y de que no hay tal sentimiento excepto cuando se echa la mirada atrás, pues todo gozo cuando se presenta se escapa, el hecho es que el deseo de felicidad ofrece la misma perspectiva amenazadora que una excursión dominical por un campo de minas.

 

La aspiración a tal sentimiento nos lleva a la exigencia de soportar lo inenarrable para la consecución de la susodicha felicidad, pero ante la contrariedad de que aguantando las miserias diarias, las catástrofes emocionales y los exabruptos de tus semejantes no se es capaz de conseguir los objetivos anteriormente citados.

 

¿Cómo soportar, desde semejante exigencia, no ya las grandes adversidades, sino las pequeñas molestias e incomodidades (un grano recién salido, los percebes a 100 euros) que se empeñan en constituir los días? Nada es tolerable cuando uno quiere ser feliz a toda costa, dogmáticamente, y aún es peor ese esfuerzo elegido voluntariamente y al que uno se somete queriendo evitar los males previsibles, a sabiendas de que el mal se comporta con alevosa arbitrariedad. De modo que evitando esto y lo de más allá, cuyas nefastas consecuencias tememos, nos asomamos a otros abismos, que desconocemos, y que al parecer también estaban ahí, aunque ocultos a la soberbia de nuestros proyectos.

 

Únicamente, en el curso de estos festivos acontecimientos, se nos pide que soportemos, no que vayamos en busca, como quien huye hacia ello, de lo que ciegamente y sin mayor prueba de su existencia, demandamos. A causa de ese error nos excedemos (por ejemplo, en la ingesta), pues se nos antoja que de no encontrarlo donde lo buscamos, puede que se halle en alguna región del delirio o del aparato gástrico.

 

De todos modos, nuestra soberbia y prepotencia no ha alcanzado todavía sus límites, somos terriblemente ambiciosos a la hora de inscribir nuestros objetivos emocionales o sentimentales, cosa que se echa de menos en otros ámbitos de la personalidad, no nos quedamos en la mediocridad sensorial, lo queremos todo emocionalmente, pero quien es ducho en esta materia os aconseja que tal camino no tiene fin y además es catastróficamente tortuoso.

 

Serena y conscientemente, lo mejor es sentarse ante los sentimientos y los parientes, ante los manjares y la melancolía, incluso ante la propia soledad, como quien cumple un deber y supera una afrenta, dando por óptimo que aquello concluya y confiando en salir indemne. Esa sería una digna y acaso insuperable manera de llegar a Enero.

 
Elías Alonso Aparicio
 
  
Michael Andrews - Mad World
12月18日

"LaS HueLLaS DeL aLMa"

 

Pensad por un solo momento en todas aquellas personas que habéis conocido en vuestra vida, aquellos seres con los que habéis dialogado, aquellos hombres y mujeres que habéis convertido en vuestros amigos, en aquellos seres humanos con los que habéis disfrutado y apenado en los momentos que hayas sentido alegría y tristeza, en aquellos que aunque no recuerdes están en tu alma. Porque aunque no lo sepáis, nuestra alma y nuestra personalidad es el fruto y reflejo de las huellas que dejan estas personas en nosotros, unos más y otros menos, pero es así. Seríamos seres distintos si los que nos rodean ahora mismo no estuvieran a nuestro lado, si tuviéramos otra familia o simple y llanamente porque aquel Domingo de madrugada te pasaste tres horas hablando de inquietudes compartidas con alguien que te fascinaba. Eso deja marca.

 

Eso y cualquier otra banalidad más que se te pueda ocurrir, porque no somos un filtro que deja pasar las cosas buenas y las malas forman un poso que pueda desecharse, por desgracia no funcionamos así y tampoco creo que por mucho autodominio e inteligencia emocional que poseamos tengamos esa capacidad en el futuro. Pero hay algo que me inquieta desde hace bastante tiempo y que en más de una ocasión os lo he comentado.

 

Lo que nadie nos ha quitado por ahora es la posibilidad de elegir aquellas personas que sigan llenando nuestra alma y nuestra personalidad, porque nuestra sigue siendo la capacidad de decisión y la delimitación de los conceptos del Bien y del Mal (con mayúsculas las dos) como pocas de las cualidades que nos separan de los animales, aunque esto lo sigo dudando, y es en estos casos donde deberíamos aprovechar para dogmatizar en la medida de los posible, conocer nuestras ambiciones e inquietudes, para así saber guiarnos nosotros mismos.

 

Pero por mucho que os lo explique el que menos lo entiende y el que más se llena de impotencia es un servidor, porque aunque todo lo que he dicho es verdad, hemos dejado al libre albedrío nuestra capacidad de decisión poniéndola en manos del susodicho destino o de los instintos, aunque muchos prefieran llamarlos sentimientos.

 

La sociedad se ha empeñado en vivir en lo que yo llamo una alegría llena de ignorancia, en donde las inquietudes y el ansia de sabiduría son suplantadas por la frase “no me importa saberlo, porque soy feliz sin saberlo”. ¿Hay algo más triste que eso? Pues sí queridos amigos, lo más triste es que es verdad y que más nos vale ir acostumbrándonos porque es lo que nos depara el futuro menos esperanzador que jamás haya existido.

 

Lo más seguro es que muchos de vosotros creáis que escribo todo esto porque me siento superior a los demás, o más inteligente y no hay nada más lejos de la realidad, simplemente he dedicado mi vida a inquietarme por las cosas, por querer saber y querer conocer lo que ignoraba, que son muchas cosas, y que siempre que aprendo o leo algo nuevo me siento mejor. Quizás nunca llegue a ser tan feliz como aquellos que no quieren saber nada, pero lo que no saben es que su huella en mi alma no será más grande que la que yo dejaré en la suya.

 

Elías Alonso Aparicio
 
    
 Lionel Neykov - Freeze My Senses
12月3日

"uN ReToRNo SiN ReY"

 

Ya sé que ha pasado muy poco tiempo como para que tenga que faltar a mi palabra, cuando mucha gente dice que es lo único que tiene un hombre, pero en todo este tiempo de reflexión y dudas me he dado cuenta de varias cosas que en principio me han hecho animarme a que el sonido de estas teclas vuelva a rugir como lo hacían antes, como una pluma mordaz aunque no muy talentosa, y como siempre haciendo llamar la atención de aquellos que me leen.

 

Pero en estos pocos meses se me había olvidado la persona más importante por la cual escribía y por la que mi fuero interior me exigía una vuelta lo antes posible, y esa persona era un servidor. Mi pequeña trayectoria como articulista y mi afán por enseñaros algo que quizás vosotros no veáis hizo salir de mi mente el deseo que yo mismo tengo de realizarme escribiendo todas las insensateces que relato. Cuando al principio de todo, lo que me animó a empezar con todo esto era un ansia que por ahora no ha desaparecido para desgracia de muchos y consuelo de muy pocos.

 

Aunque también me gustaría hablar de aquellos desconsolados que os convertisteis en una gratísima sorpresa para mí, porque nunca pude imaginar, ni en mis más afanosos sueños, que primero tanta gente se interesase por el antiguo cese de mis escritos, y después que mucha otra gente me pidiera que siguiera, que para muchos ninguna de mis palabras les dejaban indiferente, incluso llegaron a impedirme el paso por la vía pública bajo el amparo de la  nocturnidad auténticos desconocidos para mirarme a los ojos y pedirme que volviera a escribir. No sé si es el orgullo que me produjo o sólo fue el último empujoncito que me faltaba pero me he vuelto a convencer de que vosotros necesitáis no más que yo una voz crítica, mordiente e hiriente de un mundo que cada vez me abofetea más fuerte.

 

Ni un atisbo de ilusión o de esperanza es la que posee mi corazón ante esta vuelta, porque en realidad nada ha cambiado, seguimos siendo una minoría los que creemos que algo más que la economía va por mal camino, que la prevalencia en la sociedad de unos razonamientos “irracionales” de visceralidad y emotividad nos llevarán a cometer errores conocidos y desconocidos, que la creencia de un guión predestinado llamado destino no conseguirá que alcancemos nuestros objetivos, simplemente nos hará conformarnos con lo que tenemos al alcance de la mano sin despegarnos del respaldo que nos protege, perdiendo la objetividad y el pragmatismo que alguna vez nos hizo evolucionar. Cuando damos más importancia a variables sentimentales lo más normal es que nuestra alma se adolezca en cada aventura, entonces es cuando le echamos la culpa al prójimo o a un Dios que intenta darnos una lección que nunca aprenderemos.

 

Un mundo en el que todo se refleja según el cristal o el ojo con el que se mire, un relativismo exacerbado que provoca la subjetividad absoluta, sin normas dogmáticas que nos puedan guiar, una destrucción masiva del razonamiento lógico y una función exponencial del sentimentalismo que ciega cualquier pensamiento humanista.

 

Y vosotros os preguntaréis: “¿y este insensato que hace volviendo a escribir si todo sigue igual?”. Es sencillo, necesitaba deciros que todo sigue igual. Aunque parezca egoísta, ha sido sólo, por y para mí. Pero no sé a cuánta gente dar las gracias, si tuviera que nombraros me pondría soez y repetitivo, pero habéis sido muchos, más de los que me esperaba y en más de una ocasión habéis hecho que me dé un vuelco el corazón. Gracias a todos.

 
Elías Alonso Aparicio
 
  
 
Alanis Morissette - Not As We
10月19日

DeSPeDiDa Y... ¿CieRRe?

 

Quizás nunca me había visto en una situación como esta, en la que tuviera que explicar tantas cosas y me sintiera con el deber de transmitiroslas. Porque en realidad me siento responsable de todo lo que ha podido pasar en todo este tiempo que he estado escribiendo de una manera tan íntima lo que ha rodeado mi mente, mi alma y mi corazón. Puede que con este acto esté defraudando a muchos de los que me han estado siguiendo en silencio, que espero que sean muchos, y a aquellos que me han abucheado ruidosamente, que han sido poquitos.

 

Me toca despedirme, pero no sabéis con qué congoja estoy escribiendo este artículo. Mis dedos tiemblan y mis labios balbucean mientras mis ojos no creen  lo que están viendo, lo que nunca querían ver y que definitivamente me veo obligado a hacer. Si mi corazón tuviera vida propia no me dejaría escribir este artículo, me evitaría derramar estas lágrimas de pura tristeza que impregnan el teclado de auténtica melancolía.

 

También será porque estoy cansado de luchar contra el mundo, que no quiero expresar una voz tan discordante con la sociedad que ella misma me aplaste en una pelea sin sentido, en la que ya sé que no podré ganar, que mi vida acabará en una disputa que ya tiene vencedor, y ese no seré yo.

 

Dejaré de escribir en este mi querido espacio, para regocijo de muchos. Por eso debo despedirme de vosotros, por lo menos de los pocos que habéis visto en este insensato una manera nueva de expresar los sentimientos que nos atormentan, que en cierta medida os sentís identificados con lo que escribo, o sencillamente tenéis demasiado tiempo libre como para perderlo en leer estupideces de un degenerado como yo.

 

Agradeceros de nuevo a los pocos que han intervenido, que cada vez eran menos, que os querré siempre, que quizás sólo por vosotros este momento se ha demorado demasiado, tanto que he acabado agotado de realizar una resistencia inútil al devenir de los cada vez más inexistentes valores por los que tanto he trabajado, quizás porque yo no soy el adecuado y tendrán que venir gentes mejores y más preparadas que un servidor para que plasme mucho mejor que yo todos estos pensamientos que me han llevado a la desilusión.

 

Una persona muy querida por mí me decía que nunca dijera “adiós”, que siempre exaltara un “hasta luego”, aunque supieras que no volverías a ver jamás a la otra persona, porque siempre estaremos cerca de la gente que queremos mientras los recordemos y los llevemos en el corazón. Por eso yo siempre os llevaré en el mío, aunque os haya dejado un sabor agridulce en los labios, unos labios que ya se han cerrado.

 
Elías Alonso Aparicio
 
    
Jennifer Lopez - Adiós
10月9日

El Día que perdí la Fe

 

Todavía no sé si fue un día concreto, en algún momento detallado o en algún lugar conciso, pero lo que si es cierto es que conforme más pasa el tiempo un servidor percibe los cambios que están ocurriendo dentro del comportamiento del Ser Humano, el por qué he bajado los brazos casi rozando el suelo, el por qué he caído rendido ante la inevitable debacle de la sociología interna de la humanidad y por qué el desprecio y la miseria es lo que me rodea como unos tentáculos gigantes que dejan sus marcas en mi piel. Porque hubo un día que perdí la Fe.

 

Siempre mi alma había tenido la ínfima esperanza de obtener un mínimo de felicidad entre mis allegados, o en algún rincón de mi corazón existía la pequeña posibilidad de encontrar aquello que llaman PAZ, intentando dar un camino o una dirección a la existencia que me habían obligado a ejercitar en este mundo lleno de locos en el que más de una vez he creído que el loco era yo.

 

Normalmente ando justificándome por todo lo que expreso y por todo lo que escribo, pero esta vez no será así. Creo estar con la suficiente justicia moral que me otorga mi atalaya crítica para exclamar que soy un individuo inexistente para la época actual, que no debería haber nacido en el mundo en el que vivimos. Ya sea por el pragmatismo de mi pensamiento, por la ausencia en mis razonamientos de elementos humanos y por el desprecio que desprenden mis contemporáneos hacia un servidor.

 

Aunque la Fe no entiende de pruebas ni de empirismos deontológicos, demasiadas cosas han pasado y han dejado de pasar como para que el ánimo resucite en el fondo de mi alma. Estoy cansado de aquellos que se refugian en frases hechas, en los que basan su existencia en unos sentimientos aleatorios, de un mundo lleno de dogmas sin sentido y de personas que justifican sus acciones en volcados emocionales más cerca de la esquizofrenia que del comportamiento razonable.

 

Hoy es un día en el que no hay nada que celebrar. Supongo que las nubes llorarán por algún motivo o quizás mis sentimientos me están llevando un razonamiento ilógico. Una deriva general de lo que he podido observar en este mundo descorazonador en donde la gente cree que son más importantes los sentimientos y los momentos que el esfuerzo inquebrantable del Ser Humano. Hemos perdido la Razón que levanto el Humanismo, por eso hoy es un día triste.

 

El aspecto cansino de mi mirada es sólo un reflejo de lo que transcribe mi alma, con un corazón que cada vez late más despacio y que anda buscando la muerte porque la quería más que a su vida, al igual que decía la canción. Es un problema sin solución que muchos han visto por su inteligencia innata, pero han preferido esconderse en el egoísmo de sus vanidades. Quizás por eso escribo todo esto, porque ya no me queda nada dentro, porque he perdido mi Fe.

 
Elías Alonso Aparicio
 
  
 
Hooverphonic - Mad About You
9月23日

"DuRMieNDo CoN Mi eNeMiGo"

 

Todos sabemos que la vida es una sucesión de decisiones tomadas en un momento determinado de tiempo y que esa prolongación de una forma de entender el pensamiento es lo que da lugar a uno mismo, a la hora, el momento y el lugar en el que estamos y nos encontramos ahora. Que nos arrepintamos de ciertas acciones que cometimos en el pasado no valdrá de nada mientras no sepamos aprender de aquello por lo que hemos sufrido y saboreado el olor a fracaso.

 

La toma de decisiones es un tema arduamente estudiado en el ámbito de la dirección de empresas, en donde muy pocos líderes empresariales son capaces de dominar con absoluta frialdad y determinación los enormes problemas que suponen el ejercicio y el control de una logística enorme que absorbe a trabajadores, burocracia, dirección y un largo etcétera. Pero nadie habla de quiénes son  capaces de realizar una resolución de un problema en los temas sentimentales, porque yo no los conozco.

 

La visceralidad con la que afrontamos los seres humanos las incertidumbres amorosas da como resultado finales cada vez más catastróficos, y que por su carácter más inherente a la persona, los errores perduran mucho más que si fuera una problemática profesional. No se equivocaba para nada Albert Einstein cuando dijo que “El Hombre es el único animal que tropieza dos veces contra la misma piedra”.

 

Pero lo que más nos marca aún como una especie que no debiera proseguir con su progenie es el conocimiento que tenemos de lo mal que lo estamos haciendo en estos temas sentimentales, y en cierto modo no nos sorprendemos cuando las cosas nos salen mal. En cambio nuestros corazones se sienten igual de afligidos y maltratados, porque nos arriesgamos a dormir con nuestro enemigo, sabiendo que en cualquier momento las cosas pueden cambiar y de ser la persona que más felicidad te ha traído a regalarte el máximo de los dolores.

 

Si sabemos que lo estamos haciendo mal ¿Por qué lo hacemos?¿Por qué nos empeñamos en repetir lo que a lo mejor un día pudo ser y no fue por miserias compartidas o unilaterales? La respuesta es bien sencilla: somos débiles de corazón y de alma. No aplicamos la cordura a un corazón enfermo y entonces se exigen medidas drásticas para reanimarlo, y eso supone aún más dolor. Algunos no compartirán esta teoría de un insensato, ni siquiera yo estoy seguro, pero los que no se les haya pasado por la cabeza, es porque están enamorados, y ya sabemos lo gilipollas que nos ponemos con todo eso. Envidia me dais.

 
Elías Alonso Aparicio
 
    
 
U2 - With or Without You
9月6日

Oda al Corazón

 

Porque en más de una ocasión te has sentido tan afligido como yo y me has acompañado en los peores momentos, porque en otras muchas me has arrastrado a la más profunda de las oscuridades haciéndome caer en un pozo mohoso de soledad y olvido, porque en otras demasiadas me has llevado por el mal camino sin recordar los principios que tantas veces he tirado por la borda, pero sobre todo porque durante toda mi vida me has levantado como si un servidor fuera un peso muerto, como cual fénix resurge de sus cenizas, como si no hubiera muerte más profunda que la tuya propia.

 

Tú, en tus más oscuros rincones ya preveías lo que iba a pasar y sin embargo no me dabas muestras de rectificación. Sólo he sabido de ti en los momentos más podridos, en las circunstancias más penosas y en las ocasiones más perdidas. Eres algo inalienable de mi Ser, una parte de mí que camina hacia otro lado distinto al mío, porque tú eres tan visceral, tan instintivo, tan doloroso, porque siempre has procurado regalarme una estocada cuando mi momento aún no había llegado y porque incluso aún te sigues discerniendo por varios caminos que sólo llevan al dolor que una vez ya saboreaste.

 

Siempre tienes la última palabra para desdibujar mi cara, para que tus deseos siempre se hagan realidad y apagues mis intenciones con un portazo sonoro que haga temblar hasta los pilares de mis costillas. Siempre ganas el pulso que mantienes contra mis pensamientos, siempre vas un paso por delante de mí, siempre amargas mis compañías, mis despedidas, mis conversaciones y mis idas y mis venidas, eres como un lastre de emociones del cual tengo que ir cargando como una mochila eterna e infinita y si no fuera porque eres parte de lo que me hace inmortal me desharía de ti como el que se quita la ropa por la noche.

 

Y llegará el momento en el que decidas apagarte para siempre, y yo me marchitaré contigo, porque ya estaremos cansados de este mundo que tanto nos ha quitado, de tantas cicatrices que marcan nuestro rostro y de tantos recuerdos tormentosos aparcados en lo más profundo de nuestra alma, tantas ideas e imágenes viciadas han marcado mi personalidad, y han señalado a este corazón que tiene la maldición de la vida eterna.

 

Ahí está mi desdicha, lo que me hace un Ser especial es lo que me lleva a la propia autodestrucción, un camino del que no puedo salir ni tomar atajos porque a pesar de todo lo que he dicho, sin ti no sería nada más que un Ser sin alma y sin esperanza. Me has ayudado a levitar en los mejores momentos, has conseguido que salga de todos los Infiernos, he cometido los siete pecados capitales y aún sigues conmigo bombeando ilusión como si fuera el primer día.

 

Por esto y por muchas más cosas no me separaré de ti. Nos quedan muchas barreras que atravesar, muchos obstáculos que saltar y toda una eternidad por conocer, y mientras tú sigas a mi lado sabré que todas las penalidades de este mundo son nimiedades para la fuerza que posees. Será el único atisbo que posea de mortalidad, y si algún día decido dejar este mundo deshecho, no olvidaré lo que habita en mi pecho, eso es lo que me marcará para la posteridad.

 
Elías Alonso Aparicio
 
    
 
Bonnie Tyler - It´s a Heartache
 
9月4日

Canto a la Muerte - José M. Burgos S.

 

Quiero cantarte, muerte incomprendida, a ti que llevas polvo entre las venas y todo lo conviertes en cenizas.

Tú, que abres los caminos del misterio y nos muestras la luz definitiva, llevándonos a Dios.

Tú, que eres puente que conduce a llanuras infinitas.

Tú, madre generosa, que nos buscas dondequiera que estemos.

¿Qué sería del hombre que olvidaras para siempre condenándolo al tormento de la vida?

Al que dejarás solo, abandonado, como un árbol ya sin hojas pero erguido, eternamente inútil, ya sin frutos ni raíces, plantado en el camino que se petrificará con el tiempo, con el polvo y la lluvia de los siglos.

Sería más muerto que los propios muertos.

Es que morir no es morir; la muerte es vida.

Vida cerca de Dios Omnipotente, con un trono de amor y de sonrisas.

Los débiles le temen a tus manos sembradoras de luces infinitas.

Y hasta te han inventado una guadaña en vez del arpa gris que tú acaricias.

Los débiles olvidan que el que nace firma contigo un pacto y una cita a la que a veces con crueldad demoras, pero llegas al fin, con luz divina a iluminar los vastos horizontes y eternas rutas de la eterna vida.

Por eso te ama el fuerte. Verticales los pasos son del que hacia ti camina, con el sol en la frente, sin quejarse y debajo del sol una sonrisa.

Solo muere una vez quien no le teme a tus cenizas apagadas.

Mira: no me olvido del diálogo fecundo que una vez sostuvieron Tú y la Vida.:

 

                Quítate de mis pasos, muerte injusta, que solo de mirarte siento ira.

 

                ¿Y tú quién eres, pretenciosa y vana para así despreciarme?

 

                ¡Soy la vida! Alegría, pasión, calor y aliento, vibración y placer... ¡y amor!

 

                Las ruinas están de estas sustancias impregnadas, cubiertas por el polvo y las cenizas ¿Tú qué le das al hombre para hacerle totalmente feliz?

 

                Pues... le doy vida, talento, juventud, fuerza, arrogancia, fuego en la boca y sed en las pupilas, memoria, entendimiento. Y lo hago dueño. Dueño y señor del orbe en cada día.

 

                Lo haces dueño y señor de un solo instante! Le das las cosas que después le quitas con inmensa crueldad... y lentamente le vas quitando lo que más quería. Niñez y juventud duran un soplo, o acaso un soplo es su existencia misma. Y después, al final... los ojos fuertes, coronados de arrugas y sin vista. Todas las fortalezas declinadas. Las blancas dentaduras, destruidas. Los músculos sin fuerzas. Ya vencidos. Blanco el cabello y triste la sonrisa, como una mueca a la que asoma el llanto. ¿Para qué tanto das si tanto quitas?

 

                ¿Y tú? ¿Qué das? Yo, al menos por un tiempo puedo brindarle al hombre tanta dicha... ¿en cambio tú? ¿Qué das? ¡No das nada! Y no solo no das, ¡quitas la vida!

 

                Doy lo que tú no das. Y lo que brindo tiene sabor de cosas infinitas. Doy vida eterna y anchurosos cielos de nubes que cabalgan con la brisa. Tú, al hombre le das pies. Yo le doy alas para alcanzar la estrella que más brilla. Tú le ofreces tormentos y amarguras. Yo le otorgo la paz definitiva. Té que te llamas Vida, le das muerte. Yo, que me llamo muerte, ¡le doy Vida!

 

 

José M. Burgos S.

9月2日

Artículos Periodísticos de la Feria de Almería 2008

 

El Señor de la Feria

 

NOS encontramos en un punto de inflexión, y como pasa también en la vida debemos ser muy cuidadosos y prudentes a la hora de afrontar estos tiempos de cambio, y en el tema de la Feria de Almería no iba a ser distinto.

 

Estamos en una edición que ya sabe su fin inmediato con el cambio del recinto ferial el año 2009 a la Vega de Acá, uniendo la Feria del Mediodía con la Feria de la Noche.

 

Tras muchos años viviendo la Feria de Almería, tantos como años de mi vida, he podido observar la evolución de una feria nocturna que parece haber enmendado errores del pasado, errores que hicieron que perdiera parte de su público y la gente se decantase más por la del mediodía.

 

La Feria de la Noche ha sabido modernizarse y adaptarse a las exigencias del público que la visita, con una parte juvenil compuesta por las casetas de marcha con la misma denominación de origen que las del centro de Almería, haciendo que los dos ambientes se complementen. Y una parte familiar con las casetas tradicionales de siempre.

 

Pero nos encontramos en una edición con numerosas controversias: El acortamiento de los días de Feria, menos licencias para casetas y ambigús, prohibición estricta del botellón, problemas con la asociación de feriantes y el descontento por ahora del traslado del año que viene.

 

Si un servidor no tuviera los años que tiene estaría seguro de que las cosas se están llevando por el mal camino, pero el tiempo nos dará o nos quitará la Razón.

 

Elías Alonso Aparicio

Almería Actualidad 27-08-2008

 

 

El Gran Chasco

 

¿QUÉ está pasando? La pregunta más escuchada de la semana. El chasco ha sigo general, nadie por aquí, nadie por allí. Cuesta creer que Almería esté en feria, bandadas de gente que no saben donde ir porque los sitios habituales están vacíos, locales ahora de moda demasiado saturados; desconcierto a pie de calle. Son muchas las hipótesis que se barajan para intentar dar explicación al desastroso inicio de feria que hemos vivido y que seguramente no mejorará en los cuatro días que quedan. La mayoría coincide en culpar a la "crisis" y a las medidas adoptadas por el Ayuntamiento de Almería. Sin botellón la feria se hace demasiado cuesta arriba, más aún si tenemos en cuenta que vivimos en un momento en el que hay que estrujar los céntimos uno a uno. La gente ha optado por aprovechar al máximo cada una de esas monedillas que antes acostumbraba a guardar en cualquier rincón de la casa. Las vacaciones de verano ya nos han dejado asfixiados y ahora llega la feria con sus tapas del mediodía, las copas de la tarde, la cenita en el recinto ferial y algún "digestivo" para terminar la noche. Lo que viene siendo una feria bien aprovechada. Aunque son pocos los que lo reconocen, este año se ha recurrido más que nunca a los microcréditos o créditos fáciles, llamémoslos como queramos. Al llegar agosto y mirar nuestras cuentas corrientes la mayoría hemos temblado: ¿qué va a pasar con la feria? En ese momento recurrimos a cualquier cosa, aunque sea a tipos de interés abusivos, todo por un puñado de monedas que sólo nos permitirán pasar un par de días en las calles semivacías. Con la cartera medio llena de billetes recién estrenados, saltamos al ruedo pensando que vamos a quemar la ciudad y, llegó el gran chasco: ¿dónde está la gente? Ni la encontramos por el día ni por supuesto por la noche. Esto debe ser una broma, así que seguiremos buscando un día de feria como antaño.

 

 

Tamara Sola Aguirre

Almería Actualidad 28-08-2008

 

Aún nos queda mucho

 

AÚN nos queda mucho por ver con lo que respecta a la Feria de la Noche. Hemos cruzado el ecuador de las fiestas más cortas que jamás hayamos vivido y puede que la resaca de lo ya festejado no nos deje disfrutar lo poco que queda de nuestra Feria nocturna.

 

Pero quizás no sea esa la visión que la mayoría observamos, sino por la incertidumbre por parte de todos los que participamos en la Feria de la Noche de un futuro aún incierto. Pero el Ser Humano es todavía un ente de presentes, y mientras la diversión y la buena compañía de la que disfrutamos en las buenas casetas del recinto ferial nos haga olvidarnos de un problema ciertamente cercano viviremos una Feria de la Noche en la que no han faltado los sucesos, las controversias y las protestas.

 

No debemos olvidar que la Feria de la Noche es el festejo por antonomasia de estas fechas, que la Feria del Mediodía surgió como un divertimento para aquellos que querían hacer tiempo con los amigos antes de los toros. Y por supuesto, y como siempre pasa en nuestra humilde ciudad, las cosas que merecen la pena son dadas de lado por parte de las autoridades, creando un círculo vicioso de dejadez y desidia, y en el que la única solución es el cortar de raíz de forma radical, como está sucediendo ahora.

 

La Feria de la Noche debe ser nuestro objetivo por visitar y disfrutar de su gran ambiente, tanto por la parte juvenil y marchosa como por la parte familiar y entrañable, porque todo es complementario y no sustitutivo.

 

Un servidor ha podido vivir ediciones en las que la Feria de la Noche era un muerto viviente con fecha de caducidad, pero como siempre los almerienses hemos sabido sacar lo bueno y desechar lo que nos hundía en el fango. Por una Feria de la Noche digna y divertida, por la juventud y la familia, porque hay mucho que mejorar y porque los almerienses nos lo merecemos. Feliz Feria.

 

 

Elías Alonso Aparicio

Almería Actualidad 29-08-2008